Contrato entre Juan Martínez Montañés y la cofradía de guanteros de la iglesia Colegial del Salvador para la realización de un San Cristobal 

Durante la Edad Media, el desarrollo de la actividad económica se articuló mediante la asociación de trabajadores del mismo ramo u oficio a través de cofradías, hermandades y gremios. Estos constituían una forma propia de corporativismo que garantizaba a cada colectivo la protección necesaria en las vicisitudes de la actividad laboral, por ejemplo a través de las ayudas que se prestaban a familiares y trabajadores en caso de enfermedad, muerte, y orfandad. Constituía también una forma de garantizar la pervivencia del grupo y la transmisión de conocimientos mediante la regulación de la actividad a través de las ordenanzas gremiales, que regulaban aspectos relativos a su organización económica, capacidad de aceptar la inclusión de nuevos miembros, formación de los aprendices del oficio, etc. 

Sevilla, desde el siglo XVI, se erige como una urbe atrayente para comerciantes, emprendedores y mecenas, que desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo de gremios, al incrementarse sus encargos como consecuencia del crecimiento económico y comercial. 

El protagonista de esta escritura notarial, es el imaginero Juan Martínez Montañés, oriundo de Alcalá la Real, en Jaén y nacido en 1568. Tras permanecer en Granada como aprendiz del escultor Pablo de Rojas, se traslada a Sevilla en 1587. La ciudad se había convertido el foco principal de mecenazgo eclesiástico y aristocrático y centro de confluencia de numerosos artistas atraídos por el pujante comercio con el Nuevo Mundo. 

Montañés, apodado como el “dios de la madera”, ejerció como escultor y maestro ensamblador, siendo muchas las escrituras que se conservan en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla sobre su vida personal y profesional. En esta ocasión, estamos ante la primera obra documentada de Montañés en Sevilla. 

El contrato para la hechura de San Cristóbal con el Niño procede del oficio 11, del escribano Jerónimo de Lara, y está fechado el 19 de agosto de 1597. 

Los concertantes, cuatro miembros del gremio de guanteros: Lucas Chamorro, Gabriel Ramírez, Diego de Rivera y Luis Gómez, vecinos de Sevilla en la calle de Francos, encargan a Juan Martínez Montañés la hechura de un San Cristóbal con el Niño, patrono del gremio. 

En la escritura se establecen las condiciones y requisitos que debía reunir la imagen, entre ellas, la utilización de madera de pino de Segura y las medidas: “la ymagen del dicho santo a de tener de alto nueve palmos de vara y el Niño del tamaño que conviniera de forma que quede en proporsión”, debiendo quedar apoyado el Niño en el hombro izquierdo del santo. Ambas figuras, en previsión del peso que iba a adquirir la imagen y para cumplir con su finalidad procesional, debían “ahuecarse” para aligerarlas de peso. 

La fecha de entrega queda fijada a principios de mayo de 1598, obteniendo Montañés como pago de la obra la cantidad de 110 ducados, de los que recibió por adelantado 200 reales de plata. 

Uno de los requisitos habituales en este tipo de contratos, era la revisión de la obra por un grupo de profesionales que dieran crédito de su calidad “todo ello bien fecho y acabado en perfecsión, a vista y parecer de maestros”. 

La imagen de San Cristóbal, puede admirarse en la Iglesia Colegial del Salvador de Sevilla. De talla completa y en madera policromada, esta imagen destaca por su monumentalidad y gran tamaño (2,47 metros de alto). 

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